Unos Cuantos Piquetitos
Cartel UNOS CUANTOS PIQUETITOS
L
a obra de Laila Ripoll, iniciática en su obra obra, pertenece al grupo de obras más selectas y comprometidas con su tiempo, dentro de la dramaturgia de la autora, emparentándose con textos como CIUDAD SITIADA o el celebrado ATRA BILIS, textos en los que la autora indaga a tumba abierta cuestiones que la interesan y que tocan de manera visceral problemáticas sociales actuales.

En el caso de UNOS CUANTOS PIQUETITOS, la autora se adentra en el terreno de la violencia de género, y de manera muy concreta, la violencia que ejercen los hombres sobre las mujeres, violencia machista. No hay una historia. O, mejor dicho, la aparente falta de historia, de narración, parece invitarnos a dar cabida a miles de historias reales y anónimas, todas las historias de violencia de género que acaban en asesinato y todas las que, sin muerte física, acaban aniquilando vidas, imágenes contemporáneas de las ánimas en pena, algunas iluminadas por los medios de comunicación, pero la mayoría, ocultas por la oscuridad del anonimato.

El detonante de la pieza es  un recorte de periódico que detalla la noticia de lo que fue un asesinato de una mujer por parte de su pareja, o como se les quiera llamar a este tipo de hombres. El título de la obra ha sido tomado del cuadro homónimo de Frida Khalo de 1935, en el que se ve a una mujer tendida sobre una cama con el cuerpo asaeteado por el cuchillo de un hombre que la mira. Destila el título la idea de que “no era para tanto”, vaya, que solo fueron unos cuantos piquetitos. Curioso. Parece que la culpa de morirse es de quien se muere. A partir de un elemento anecdótico la autora propone una reflexión directa e inteligente sobre la cuestión, hurgando en los tópicos que, desgraciadamente, siguen amparando este tipo de comportamientos violentos.

El fenómeno está, dicen, muy estudiado. Es posible. Las soluciones están muy lejanas, y, por tanto, sigue siendo necesario elevar la voz para que las conciencias no acaben adormeciéndose, como pasa tantas veces. ¡Y qué es el teatro, sino una forma artística de elevar la voz!